Y si no…

… se me ocurre nada más ¿qué debería hacer?

Ese momento en el que anhelas construir con tu voz y con tus dedos nuevas melodías, nuevas canciones. En el que buscas avanzar en la creación pero hay algo que se ha asentado y no te deja seguir adelante.

Ese momento en el que las musas parece que se han ido de viaje y se han tomado unas vacaciones de varios meses.

Es verdad que ha habido cambios que han desestructurado mi tranquilidad mental. Bueno, llamar tranquilidad mental a lo que pasa en mi cabeza dista bastante de la realidad. Es como esos cajones que están totalmente desordenados, pero que guardan un orden dentro del caos. Algo así es mi cabecita loca.

Pero ese orden loco se ha visto comprometido. Empezar un nuevo trabajo no es la mejor manera de seguir con una rutina. Sobre todo una que había empezado antes de la llegada de ese nuevo trabajo.

Se que tengo que hacer unos ajustes y que ahora la nueva rutina se va estableciendo poco a poco. Pero mi mente pide con ansias crear y a la vez está seca de ideas. Puede que hablar de la escasa cosecha de ideas sirva para que las musas regresen al hogar, y vuelvan para celebrar esas reuniones que mantenemos en los lugares más oscuros y apartados de mi mente.

Quizá así sea. Ojalá así sea.

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